La obesidad es una enfermedad crónica que se asocia con múltiples comorbilidades que afectan significativamente la salud y la calidad de vida de quienes la padecen. Entre estas afecciones se encuentra la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), un trastorno digestivo caracterizado por el retorno del contenido gástrico hacia el esófago, lo que produce síntomas como acidez, regurgitación y, en algunos casos, complicaciones esofágicas. En las últimas décadas, la creciente prevalencia de obesidad ha ido acompañada de un aumento en la incidencia de ERGE, lo que ha despertado un gran interés clínico en comprender la relación entre ambas condiciones.
La cirugía bariátrica se ha consolidado como una de las intervenciones más eficaces para el tratamiento de la obesidad severa y sus enfermedades asociadas. Sin embargo, su relación con la ERGE es compleja. Mientras algunos procedimientos pueden mejorar los síntomas del reflujo al favorecer la pérdida de peso, otros pueden desencadenar o agravar esta enfermedad debido a cambios anatómicos y funcionales en el tracto digestivo. Por esta razón, comprender cómo interactúan la ERGE y las diferentes técnicas bariátricas resulta fundamental para la selección adecuada del procedimiento y el manejo posterior de los pacientes.
La relación entre obesidad y enfermedad por reflujo gastroesofágico
La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) es considerada una afección frecuente en personas con obesidad. Diversos factores fisiológicos explican esta asociación. Entre ellos se encuentran el aumento de la presión intraabdominal, la presencia de inflamación sistémica relacionada con el exceso de tejido adiposo y alteraciones en la anatomía del hiato diafragmático. Estos mecanismos favorecen el desplazamiento del contenido gástrico hacia el esófago y contribuyen a la aparición de síntomas de reflujo.
La obesidad central o abdominal desempeña un papel particularmente importante en este proceso. El incremento de presión dentro del abdomen ejerce un efecto mecánico sobre el estómago y el esfínter esofágico inferior, estructura encargada de evitar el paso retrógrado del contenido gástrico. Cuando este sistema de barrera se debilita o se ve sometido a presiones elevadas, aumenta la probabilidad de que se produzcan episodios de reflujo.
Además, la obesidad se ha relacionado con cambios inflamatorios que pueden afectar la motilidad gastrointestinal. Estos cambios influyen en el vaciamiento gástrico y en la función del esfínter esofágico inferior, lo que contribuye al desarrollo o agravamiento de la ERGE. Debido a este origen multifactorial, la enfermedad por reflujo gastroesofágico suele considerarse una comorbilidad frecuente en pacientes con obesidad.
La pérdida de peso puede influir de forma significativa en la evolución de la ERGE. Cuando un paciente con obesidad reduce su peso corporal, es posible observar una mejora en los síntomas del reflujo. En algunos casos, la enfermedad puede incluso resolverse. Sin embargo, esta evolución no es uniforme en todos los pacientes, ya que la ERGE puede mejorar, persistir o manifestarse de manera diferente dependiendo de múltiples factores clínicos y anatómicos.
Cirugía bariátrica como tratamiento de la obesidad
La cirugía bariátrica comprende un conjunto de procedimientos quirúrgicos diseñados para inducir pérdida de peso significativa y sostenida en pacientes con obesidad. Estas intervenciones modifican la anatomía del sistema digestivo con el objetivo de reducir la ingesta de alimentos, alterar los procesos digestivos o combinar ambos mecanismos.
En la actualidad, las técnicas bariátricas más utilizadas incluyen la gastrectomía en manga o gastrectomía vertical y el bypass gástrico en Y de Roux. Ambas intervenciones han demostrado ser eficaces para lograr pérdida de peso y mejorar enfermedades asociadas a la obesidad, como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial y los trastornos metabólicos.
La gastrectomía vertical consiste en la resección de una gran porción del estómago, dejando un conducto gástrico estrecho con forma de tubo. Este cambio anatómico reduce considerablemente la capacidad del estómago y limita la cantidad de alimentos que el paciente puede ingerir en cada comida. Además, este procedimiento se asocia con modificaciones hormonales que contribuyen a la reducción del apetito.
Por su parte, el bypass gástrico en Y de Roux implica la creación de un pequeño reservorio gástrico que se conecta directamente con una parte del intestino delgado, evitando el paso de los alimentos por gran parte del estómago y del duodeno. Este procedimiento no solo limita la ingesta de alimentos, sino que también modifica la absorción de nutrientes y produce cambios metabólicos importantes.
Ambas técnicas han demostrado beneficios significativos en el tratamiento de la obesidad, pero su impacto sobre la ERGE puede ser diferente. Esta diferencia ha generado un amplio debate en la literatura médica, ya que algunos procedimientos pueden aliviar los síntomas de reflujo, mientras que otros pueden favorecer su aparición o agravamiento.
Impacto de la cirugía bariátrica en la ERGE
El efecto de la cirugía bariátrica sobre la ERGE depende en gran medida del tipo de procedimiento realizado. En algunos casos, la reducción del peso corporal disminuye la presión intraabdominal y mejora los mecanismos que previenen el reflujo. Sin embargo, los cambios anatómicos derivados de ciertas técnicas quirúrgicas pueden alterar la función normal del sistema digestivo y favorecer el desarrollo de síntomas de ERGE.
Esta relación compleja se observa especialmente en el caso de la gastrectomía vertical, que actualmente es una de las técnicas bariátricas más realizadas en el mundo. Aunque este procedimiento ofrece resultados efectivos en términos de pérdida de peso, su impacto sobre el reflujo gastroesofágico ha sido objeto de debate. Algunos estudios han señalado una mayor frecuencia de síntomas de ERGE después de esta intervención, particularmente durante los primeros meses posteriores a la cirugía.
Los mecanismos que explican este fenómeno incluyen cambios en la presión dentro del estómago reducido, alteraciones en la anatomía del cardias y modificaciones en la función del esfínter esofágico inferior. Como resultado, en determinados pacientes puede producirse un aumento del reflujo gástrico hacia el esófago.
No obstante, la evolución de la ERGE tras la cirugía bariátrica no es uniforme. En algunos pacientes, especialmente aquellos con síntomas leves antes de la intervención, la pérdida de peso puede contribuir a una mejoría progresiva del reflujo con el paso del tiempo. Por esta razón, la evaluación preoperatoria y la selección adecuada del procedimiento quirúrgico son aspectos fundamentales en el manejo de pacientes con obesidad y ERGE.
Mecanismos fisiológicos del reflujo después de la cirugía bariátrica
El desarrollo de ERGE después de ciertos procedimientos bariátricos puede explicarse a partir de diversos mecanismos fisiológicos relacionados con las modificaciones anatómicas y funcionales del sistema digestivo.
Uno de los factores más relevantes es el aumento de la presión intragástrica. Cuando el estómago se reduce a un conducto estrecho, como ocurre en la gastrectomía vertical, la capacidad de almacenamiento disminuye considerablemente. Esta reducción puede provocar un incremento de la presión dentro del estómago, lo que facilita el paso del contenido gástrico hacia el esófago.
Asimismo, la cirugía puede alterar los mecanismos naturales que actúan como barrera contra el reflujo. El esfínter esofágico inferior es una estructura muscular que impide el retorno del contenido gástrico. Las modificaciones en la anatomía del estómago y del cardias pueden afectar la función de este esfínter y comprometer su capacidad para prevenir el reflujo.
Otro aspecto importante es el posible cambio en el ángulo de His, que es la relación anatómica entre el esófago y el estómago. Este ángulo cumple una función protectora contra el reflujo, y su alteración durante algunos procedimientos quirúrgicos puede favorecer el paso retrógrado del contenido gástrico.
Además, las alteraciones en la motilidad gastrointestinal también pueden desempeñar un papel en la aparición de ERGE. Los cambios en el vaciamiento gástrico y en el tránsito intestinal después de la cirugía pueden influir en la dinámica del reflujo.
En conjunto, estos mecanismos explican por qué algunos pacientes experimentan síntomas de ERGE después de la cirugía bariátrica. Sin embargo, la magnitud de estos efectos varía según el tipo de procedimiento realizado y las características individuales de cada paciente.
ERGE después de la gastrectomía vertical
La gastrectomía vertical o gastrectomía en manga se ha convertido en uno de los procedimientos bariátricos más realizados debido a su relativa simplicidad técnica y a los buenos resultados en términos de pérdida de peso. No obstante, uno de los aspectos más discutidos en relación con esta técnica es su impacto sobre la enfermedad por reflujo gastroesofágico.
Diversos estudios han observado que algunos pacientes desarrollan síntomas de ERGE después de la gastrectomía vertical, incluso cuando no presentaban reflujo antes de la cirugía. Este fenómeno ha sido descrito en diferentes investigaciones y ha generado preocupación entre los especialistas, ya que el procedimiento modifica de manera significativa la anatomía del estómago y la dinámica del tránsito gastrointestinal.
Durante la gastrectomía vertical se reseca gran parte del estómago, lo que da lugar a una estructura tubular con menor capacidad. Esta modificación puede alterar la presión intragástrica y favorecer el desplazamiento del contenido gástrico hacia el esófago. Además, los cambios en la curvatura gástrica y en la zona del cardias pueden influir en el funcionamiento del esfínter esofágico inferior.
Otro factor relevante es la posible aparición o agravamiento de una hernia hiatal, una condición en la que parte del estómago se desplaza hacia el tórax a través del hiato diafragmático. La presencia de esta alteración anatómica puede aumentar el riesgo de reflujo tras la cirugía. Por esta razón, la evaluación preoperatoria del hiato esofágico y la corrección de hernias hiatales durante la intervención pueden ser medidas importantes para reducir el riesgo de ERGE postoperatoria.
También se ha descrito que la forma y el calibre del tubo gástrico creado durante la cirugía pueden influir en la aparición de síntomas de reflujo. Una manga gástrica demasiado estrecha o con ciertas irregularidades anatómicas podría favorecer el aumento de presión dentro del estómago, lo que incrementa la probabilidad de reflujo hacia el esófago.
Sin embargo, no todos los pacientes experimentan este problema. En algunos casos, la pérdida de peso significativa lograda tras la cirugía contribuye a disminuir la presión intraabdominal, lo que puede mejorar los síntomas de ERGE preexistentes. Esta variabilidad en los resultados explica por qué la relación entre gastrectomía vertical y reflujo gastroesofágico continúa siendo objeto de estudio.
Bypass gástrico en Y de Roux y su efecto sobre el reflujo gastroesofágico
A diferencia de lo que ocurre con la gastrectomía vertical, el bypass gástrico en Y de Roux suele asociarse con una mejoría significativa de los síntomas de ERGE. Este procedimiento es considerado por muchos especialistas como una opción preferente para pacientes con obesidad que presentan reflujo gastroesofágico moderado o severo.
El bypass gástrico modifica la anatomía digestiva de una manera que limita el contacto del contenido gástrico con el esófago. Al crear un pequeño reservorio gástrico y conectar este reservorio directamente con el intestino delgado, se reduce la producción de ácido y se disminuye la presión en el sistema gástrico.
Además, el nuevo trayecto del tránsito alimentario evita que gran parte del contenido ácido del estómago alcance el esófago. Como resultado, muchos pacientes experimentan una reducción importante de los episodios de reflujo después de la cirugía.
Este efecto beneficioso ha sido documentado en múltiples estudios que muestran una disminución de los síntomas de ERGE tras la realización del bypass gástrico. En algunos casos, incluso se observa una resolución completa del reflujo.
Por estas razones, el bypass gástrico en Y de Roux se considera una alternativa quirúrgica particularmente adecuada para pacientes con obesidad que presentan ERGE significativa o complicaciones relacionadas con esta enfermedad.
Manejo del reflujo gastroesofágico después de la cirugía bariátrica
El manejo de la ERGE después de la cirugía bariátrica depende de varios factores, entre ellos el tipo de procedimiento realizado, la intensidad de los síntomas y la presencia de alteraciones anatómicas detectadas durante el seguimiento clínico.
En muchos casos, el tratamiento inicial se basa en medidas médicas combinadas. Estas incluyen cambios en los hábitos alimentarios, modificaciones en el estilo de vida y el uso de fármacos destinados a controlar la secreción ácida o a reducir el impacto del contenido gástrico sobre el esófago. Este enfoque integral suele ser efectivo en pacientes con síntomas leves o moderados de reflujo.
Las recomendaciones dietéticas desempeñan un papel clave en este contexto. Los pacientes suelen recibir orientación para evitar alimentos que favorecen el reflujo, así como para adoptar patrones de alimentación que reduzcan la presión intragástrica. Comer porciones pequeñas, fraccionar la ingesta diaria y evitar acostarse inmediatamente después de las comidas son medidas que contribuyen a disminuir los episodios de reflujo.
Dentro del tratamiento farmacológico, además de los medicamentos que reducen la producción de ácido, se han incorporado otras opciones con mecanismos de acción diferentes. Entre ellas destacan los alginatos, que actúan formando una barrera física sobre el contenido gástrico. Al entrar en contacto con el ácido del estómago, estos compuestos generan una capa gelatinosa que flota en la superficie y limita el ascenso del contenido hacia el esófago. Este efecto resulta especialmente relevante después de las comidas cuando aumenta la probabilidad de episodios de reflujo. Su uso puede ser útil en pacientes con síntomas leves o intermitentes, así como en aquellos que presentan una respuesta incompleta a otras terapias, contribuyendo al alivio sintomático dentro de un enfoque terapéutico combinado.
El seguimiento médico también es esencial para evaluar la evolución de los síntomas y la respuesta al tratamiento. En algunos pacientes, los síntomas de ERGE pueden aparecer durante los primeros meses posteriores a la cirugía y disminuir gradualmente con el tiempo, especialmente a medida que se produce la pérdida de peso y se reducen los factores asociados al reflujo.
No obstante, cuando los síntomas persisten o se intensifican, puede ser necesario realizar estudios adicionales para determinar la causa subyacente. En estos casos, la endoscopia digestiva o los estudios funcionales del esófago pueden proporcionar información valiosa sobre el estado del tracto digestivo superior y orientar decisiones terapéuticas posteriores.
Fuentes:
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- https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0009739X23001744
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- https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2444-054X2021000500686
- https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=312615
- https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12346909
- https://www.redalyc.org/journal/3555/355577189007/html
- https://www.elsevier.es/es-revista-cirugia-espanola-36-articulo-manejo-del-reflujo-gastroesofagico-despues-S0009739X22003633
- https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6036656
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